MALDITO CÁNCER
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El cáncer de piel y el sol

Protección solar contra el cáncer de piel

Casi a todos nos encanta tirarnos a tomar el sol, sobre todo cuando estamos de vacaciones y queremos presumir nuestro bronceado, en el día a día el sol nos hace sentir bien. Pero desafortunadamente, tenemos que cuidarnos de él, porque está comprobado que cuando sus rayos nos dan directamente pueden causarnos efectos a corto y a largo plazo; no se lo inventó nadie, es una realidad.

¿Pero cómo? 

El sol emite distintas radiaciones, entre las que destacan las ultravioletas A (UVA) y B (UVB). Los rayos UVA producen bronceado, pero también envejecimiento prematuro. Los rayos UVB producen las quemaduras y los cánceres de piel. Por lo tanto, la exposición inadecuada o excesiva a las radiaciones ultravioletas se considera un factor de riesgo de cáncer de piel; pero no te alarmes, lo bueno es que existen algunas medidas para protegernos.

Si quieres saber un poco más de este tema, échale un ojo a esto:

Existen dos grandes grupos de cáncer de piel: el cáncer cutáneo no melanoma y el melanoma.

En ambos tipos, el principal factor de riesgo son las radiaciones solares.

· El melanoma es el cáncer de piel que se origina por la transformación de los melanocitos (células de la piel), y puede desarrollarse en cualquiera de los órganos que contienen estas células: piel, mucosas, ojos, etc. Su frecuencia ha ido aumentado a lo largo de los últimos años, como consecuencia del aumento de la longevidad, de la exposición al sol, y de la detección y diagnóstico preciso de esta enfermedad (antes no se tenían los conocimientos para diagnosticar esta enfermedad, a pesar de estar presente en la población).

· Dentro del cáncer cutáneo no melanoma está, el carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular (cáncer epidermoide de piel). Los carcinomas basocelulares y melanomas se relacionan más con exposiciones intensas e historia de quemaduras solares repetidas durante la infancia o la adolescencia. La exposición puntual (todos los días a la misma hora), excesiva (más de una hora al día) e intermitente (de vez en cuando) al sol,  se relaciona con la aparición de los melanomas. En cambio los  carcinomas espinocelulares guardan estrecha relación con un efecto acumulativo de exposiciones prolongadas (radiación solar crónica), siendo más frecuentes en personas que trabajan bajo el sol.

La sensibilidad al sol (tendencia a quemarse, color de piel clara y tendencia a desarrollar pecas) y la exposición intermitente al sol, especialmente en la infancia y en la adolescencia, son factores de riesgo para el melanoma.

Existe evidencia de que si reduces el tiempo de exposición solar y evitas las quemaduras, disminuirás considerablemente el riesgo de desarrollar cáncer de piel. Es por eso que insistimos en que tomes en cuenta estos tips que te ayudarán a reducir riesgos:

  • Evita hacer actividades al aire libre al mediodía; los rayos solares UV son más fuertes entre las 12:00 y las 16:00 hrs. En la medida de lo posible, trata de limitar la exposición al sol durante esas horas.
  • Trata de ponerte en la sombra cuando los rayos UV sean más intensos. Toma en cuenta que la sombra de árboles, paraguas o cubiertas no ofrecen completa protección.
  • Lleva ropa protectora. Un sombrero de ala ancha ofrece buena protección solar para ojos, orejas, cara y la parte posterior del cuello. Los lentes para el sol ofrecen una protección del 99% frente a rayos UVA y UVB, reduciendo los daños oculares.
  • Utiliza filtros solares. Aplícate todos los días (incluso cuando esté nublado) generosamente un filtro solar de amplio espectro protector SPF 30+ y reaplícalo cada cuatro horas, o después de trabajar, nadar, jugar o hacer ejercicio al aire libre.
  • Evita por completo el uso de lámparas solares y camas de bronceado. Dañan la piel y los ojos desprotegidos, además de que tener la piel tan bronceada ya no está de moda.

No olvides lo siguiente:

-Cuanto más alto está el sol (al mediodía) más intensa es la radiación que emite. Cuando los días están con nubes hay que tener cuidado porque ellas dejan pasar la mayoría de las radiaciones ultravioletas e incluso, en ocasiones, la cantidad de radiación aumenta.

-La mejor fotoprotección es evitar la exposición solar durante las horas máximas de radicaciones ultravioleta (12-16 horas).

-Los bloqueadores solares (cremas o lociones) son agentes que absorben, reflejan o dispersan la radiación ultravioleta. Deben ser adherentes a la piel (resistentes al agua y al sudor) y cosméticamente aceptables. Utiliza el adecuado dependiendo de tu tipo de piel.

-Estar alerta para la detección temprana de cáncer de piel. Mantente al pendiente de tu piel, e identifica si surgen manchas, lunares o pecas y si éstas cambian de color o aumentan su tamaño.

Sigue la regla ABCD cuando te estés examinando cualquier lunar en la piel. Si notas algunos de estos síntomas acude con tu médico.

A: asimetría, un lunar que al dividirse en dos no se ve igual en ambos lados.

B: bordes irregulares, un lunar que tiene bordes poco definidos.

C: color heterogéneo (diferentes matices de color), los cambios en el color de un lunar incluyen el oscurecimiento, la extensión del color, pérdida del color o aparición de colores múltiples como azul, rojo, blanco, rosado, violeta o gris.

D: diámetro, un lunar con un diámetro mayor de 6 mm.

Busca un dermatólogo para que te realice una exploración periódica y establece un día de la semana para observarte desnud@, así podrás detectar a tiempo cualquier crecimiento anormal.

 

Fuente: Molinero San Antonio Eva María. Prevención del cáncer. Documento de apoyo a las actividades de Educación para la Salud 7. Plan Integral para el Cáncer en Extremadura (PICA). Estrategias de prevención y control del cáncer que se preconizan desde la Organización Mundial de la Salud (OMS). Octubre 2007.

Fecha de actualización: 10/diciembre/2015

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