MALDITO CÁNCER
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¡Lo que no te debe suceder!

Después de terminar con los tratamientos, la vida vuelve a la normalidad, tal vez tod@s esperan ese momento; sin embargo, no es tan fácil volver a ser la misma o el mismo de antes. En esta sección te presentamos algunas situaciones que podrían presentarse en tu caso, tómalas en cuenta y si se está volviendo algo que no puedes manejar busca apoyo emocional, llama al 01 800 22 62 371 o ingresa al siguiente link: http://www.infocancer.org.mx de lunes a viernes de 9 de la mañana a 5 de la tarde.

Cancerofobia o carcinofobia:

Se define como un persistente miedo a que regrese la enfermedad.  Si bien cualquier persona puede tener en mayor o menor grado cierto temor o recelo ante una enfermedad como el cáncer, en el caso de quienes padecen esta fobia se trata de un miedo que los vuelve disfuncionales, ya que exageran cualquier síntoma físico.

Los carcinofóbicos sienten que si están en contacto con personas con cáncer se pueden contagiar. Al estar junto a un enfermo, experimentan diferentes síntomas, pues creen que este padecimiento puede diseminarse por el cuerpo.

El principal síntoma reportado es el dolor de cabeza, lo cual incrementa el miedo debido a que se asocia con la presencia de un tumor en esta parte del cuerpo; otros síntomas reportados son mareos, naúseas, fatiga, cansancio, desvanecimientos, ansiedad, dificultad para respirar y reacciones dermatológicas.

Es irónico que un miedo agudo a perder la salud haga que estos pacientes sufran aún más y no puedan disfrutar de la vida una vez que ya se han recuperado. Esta fobia se asocia principalmente con el miedo a la muerte; como resultado a este intenso temor, los pacientes suelen desarrollar conductas exageradas (como evitar comer, salir, usar productos de limpieza, etcétera) para el auto cuidado y el de su familia, lo que hace que su vida se vuelva una pesadilla, ¡por eso no debes permitir que esto te pase!

Náuseas, vómitos, ansiedad anticipatorias y síndrome de bata blanca:

Es posible que presentes algunas de las siguientes conductas:

  • Náuseas y vómitos al acercarse o simplemente pensar en el hospital, instituto, consultorio o sala de espera donde te aplicaron tu tratamiento, realizaron estudios o te dieron el diagnóstico; a esto se le llama náuseas y vómitos anticipatorios.
  • Síntomas de ansiedad, tales como: dificultad para respirar, sudoración, enrojecimiento facial, entumecimiento, hormigueo en las extremidades, comezón, opresión en el pecho, inquietud o impaciencia, entre otros, con el simple hecho de pensar o acercarte al instituto, sala de espera o consultorio donde aplicaron tus tratamientos, realizan estudios o te informaron del diagnóstico de cáncer; esta reacción se ha denominado ansiedad anticipatoria.
  • Aumento transitorio de la presión arterial al acercarte o pensar en el instituto, sala de espera o consultorio donde habitualmente aplicaban tus tratamientos, realizan estudios o donde te dieron tu diagnóstico; a esta reacción se le llama síndrome de bata blanca.

Lo que sucede con las personas que experimentan alguna de estas conductas, es que asocian a las reacciones de los medicamentos y estudios una serie de estímulos ambientales, como los olores, el personal de oncología, la sala de quimioterapia, el hospital, etcétera. De esta manera, los estímulos, que anteriormente no significaban nada, se convierten en estímulos que de alguna manera evocan a las reacciones propias de los medicamentos o las molestias que provocan algunos estudios.

Estas reacciones constituyen la manifestación de una respuesta aprendida que, en otras situaciones de la vida (como en la intoxicación con  alimentos), son una evitación adaptativa. Por ejemplo: si alguna vez comiste pescado en mal estado y esto te desencadenó una enfermedad intestinal, es muy probable que durante algún tiempo no puedas ni oler el pescado, pues este simple hecho te recordará los malestares que anteriormente te produjo ese alimento descompuesto; otro ejemplo muy común es cuando te pones una borrachera horrible con tequila y al otro día la cruda es espantosa, jamás puedes volver a ver tequila porque hasta te da asco.

Síndrome del miembro fantasma:

El síndrome del miembro fantasma es la percepción de sensaciones (como comezón, dolor, calambres, etcétera) en un miembro amputado. Los pacientes con esta reacción experimentan sensaciones en el miembro como si aún estuviera unido a su cuerpo ya que el cerebro continúa recibiendo mensajes de los nervios que originalmente llevaban los impulsos desde el miembro perdido.

Se desconoce la causa exacta del síndrome del miembro fantasma. Se cree que las sensaciones se deben al intento del cerebro por reorganizar la información sensorial que sigue a la amputación. Esencialmente, el cerebro debe "renovar los cables por sí mismo" para ajustarse al cambio del cuerpo.

 

Fuente: Gaceta Mexicana de Oncología,

http://www.smeo.org.mx/gaceta/2010/GAMOV9_1_2010.pdf

Fecha de actualización: 18/diciembre/2015

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